Gigante, el sexto trabajo en estudio de Leiva, es el testimonio definitivo del artista madrileño, un autorretrato esencial de canciones cautivadoras
Un disco que muestra la irrefutable lucidez creativa que le atraviesa, la plenitud de una sensibilidad compositiva que nos trasporta a un universo único, evocador, arrollador y emotivo.
Cuando aún no se había cumplido una vuelta al Sol desde que nos regalase el single “Sashimi”, con el que cerraba dos años seguidos del tour Cuando te muerdes el labio, Leiva reaparecía con “Gigante”, carta de presentación de su nuevo disco, una antesala de magma hirviente, trufado de imágenes sugestivas y poderosas, que ayer, ha sido nominada a los Premios de la Academia de la Música de España como Mejor canción de Rock y Mejor Videoclip Musical. A “Gigante” le siguió la esencial y emocionante “Bajo presión”, mostrándonos a ese Leiva experto en fotografiar los estados de ánimo que atraviesan su cotidiano. Después llegó “Ángulo muerto”, que comienza con la sutileza del polvo de hada y culmina, apoteósica, en ese punto donde el rock ‘n’ roll abraza el soul. Y tras esta, “El polvo de los días raros”, que conjuga su creciente y balsámica intensidad musical con un descenso al despeñadero del duelo sentimental.
Los videoclips que acompañaron estos cuatro adelantos conforman una tetralogía en plano secuencia, un viaje sin fin de concatenación casi onírica, una suerte de road movie que mantiene el suspense, con un Leiva inspiradamente beat, que pasea por extraños y asilvestrados escenarios naturales interaccionando con un peculiar y surreal paisanaje. De hecho, los cuatro clips han sido reunidos en un solo corto musical, “Gigante, un viaje en cuatro actos”, un longform que destaca la belleza de lo cotidiano, una invitación a disfrutar de la música y la vida de una manera más pausada y reflexiva, destacando que lo sencillo puede ser verdaderamente gigante.
De manera solapada a la sucesión de adelantos llegó el anuncio del regreso a los escenarios con el Tour Gigante2025 y sus 30 únicas presentaciones en España (no se ampliarán ciudades ni se duplicarán recintos), que se completa con algunos shows por Latinoamérica (ya están confirmadas sendas citas en Buenos Aires y Ciudad de México) y que, a las 48 horas de salida, había despachado cerca de cien mil entradas, manteniendo desde entonces un ritmo constante de venta (los dos Movistar Arena de Madrid han sido los primeros recintos en agotarse) que augura unos más que populosos y emocionantes reencuentros entre Leiva y su público.
El último adelanto de Gigante fue “Caída libre”, deliciosa e inquietante canción a guitarra y voz, donde, acompañado de Robe Iniesta, se araña la recomposición del puzle interior aun a sabiendas de que las piezas no encajan, un acongojante retrato de la depresión, circunstancia por la que pasó uno de sus mejores amigos. “Caída libre” ha sido la coartada perfecta para que Robe y Leiva, los dos artistas de rock más personales y carismáticos del país, estén, al fin, juntos, y debutó en el Top10 de los principales charts de audio y video, alcanzando el #1 en tendencias el mismo día de su estreno.
Para terminar de caldear el ambiente y hacer aún más deseable la salida del disco, El País Semanal, el dominical español de mayor tirada, le dedicó la portada con el reportaje “Un año con Leiva en el viaje de su vida”. La exposición y la apertura que se observa en el reportaje no es más que otro reflejo de lo que anida en Gigante, que finalmente ve la luz el 4 abril de 2025.
Maniaco, inestable, obsesivo y currante / Hiper aprensivo, ensimismado y leal / Unas veces me doy tregua / La mayoría no hay chance / La exposición me perturba / Y entro en pánico antes de salir a tocar / Nunca me sentí a la altura/ De esos focos deslumbrantes…
De las estrofas de ese autorretrato sin contemplaciones que es “Leivinha” se pueden extraer conclusiones que ayudan a entender el concepto del disco: estamos ante un Leiva vulnerable y desnudo que abre las puertas de su fuero interno, que se lanza a su propia espiral musical acometiendo sin miedo sus miedos y con seguridad sus inseguridades, lejos de la auto exculpación y confesándose antes victimario que víctima. Un Leiva pequeño y, precisamente por eso, y de ahí el título del disco, Gigante. Un trabajo que le ha servido para posar las emociones de unos años vertiginosos que le han posicionado como uno de los más brillantes creadores musicales de su generación.
El resto de material que contiene Gigante exhibe una potestad seductora que atrapa y envuelve sin remisión al oyente: “Ácido”, cuyo desarrollo parece caminar frágil por encima del agua, en contraste con una letra que ahonda en los barros personales (puedes tenerlo todo / menos lo más importante); la mentada “Leivinha”, pop de alcurnia y punta en blanco y una forma deleitosamente elegante de abrirse en canal; “Nueva misión”, con su delicada y rítmica cadencia y ese tono confesional que enfrenta claroscuros (me deslizo por mi lado más dark / probando mil terapias de shock); “Cometas y estrellas”, un escaparate luminoso, donde el artista se muestra pletórico y honestamente embutido en el traje de su propia desnudez (no me parezco en nada a lo que pensáis / soy un reflejo demasiado vulgar / de mi mundo de cometas y estrellas); “Shock y adrenalina”, gobernada por un riff urbanita, neoyorquino-a-lo-Lou, un brindis al sol descarado, descarnado y chulesco; “Cuarenta mil”, una deliciosa invitación al baile cuando la pista está vacía y se le pierde el miedo a bailar solo (llevo clavado en la memoria el recorrido de esa mirada rota); “Barrio”, un sentido homenaje a la Alameda de Osuna (mi origen, mi bandera) que trasmite, antes que nostalgia o impostura, respeto, calle y cariño hacía un tiempo donde todo estaba por hacer y descubrir; “Cortar por la línea de puntos” un irreverente y adrenalínico rock de guitarras aceradas que camina entre el nihilismo y el disparo a bocajarro (a solo un clic de la demolición / noto adrenalina como un batallón); para cerrar con la sugerente “Nevermind”, que destila sabor neoclásico, aunando sixities pop anglo con la irresistible sugestión del crooner latino.
La gestación de Gigante trascurrió a uno y otro lado del Atlántico en estudios de Madrid, Ciudad de México y Texas, en sesiones de grabación producidas por Carlos Raya, Adán Jodorowsky o el propio Leiva y mezcladas por Raya o Gerardo “Jerry” Ordoñez. La masterización corrió a cargo de Ted Jensen en Sterling Sound, en Nashville. Como es habitual en sus trabajos Leiva se encargó de tocar la mayor parte de los instrumentos: guitarras —acústica y eléctrica—, bajo, batería y percusiones, completando el imponente cuadro sonoro con músicos de su más extrema confianza como el productor Carlos Raya (pedal steel y guitarras —eléctrica, acústica y barítono—) y su compañero de directos, Cesar Pop (piano, Hammond, mellotrón, sintetizadores, Wurlitzer,) a los que ocasionalmente se sumaron otros miembros de la Leiband (alguna batería de Niño Bruno, coros de Esmeralda Escalante, de Ainda, y guitarra eléctrica y coros de su hermano Juancho, de Sidecars).
Y, aunque la única colaboración estelar del disco es la voz de Robe, y que es el propio Leiva quien lleva el peso de las secciones rítmica y melódica, en las entrelineas de los arreglos Gigante cuenta con la reconfortante presencia de buenos colegas que hacen aportaciones muy puntuales como Ovidi Tormo y Natxo Tamarit de Los Zigarros, Adán Jodorowsky, Mateo Sujatovich a.k.a. Conociendo Rusia, Bernardo Rodríguez de Bunbury, Aurora García de Aurora & The Betrayers, Julien Boyé de Nouvelle Vague o la actriz y cantante Chiara Parravicini, entre otros pocos y selectos artistas de un círculo de cercanos. Como remate a estas aportaciones el disco se nutre también con la eventual participación de un coro infantil y un cuarteto de cuerdas.
Gigante se publica además en dos lustrosas ediciones físicas, algo habitual en Leiva, que cuida especialmente este aspecto de sus lanzamientos. Ambas son obra de Boa Mistura, el colectivo artístico encargado, una vez más, de aterrizar a formato material la interpretación conceptual del disco. Por un lado, una artesanal caja CD deluxe, pieza de arte de madera tintada en negro en cuya tapa hay una mirilla que permite vislumbrar una imagen de Leiva con un emocionante efecto de pequeña inmensidad. Esta bella lectura artística se presenta como una caja de luz gracias al prisma de metacrilato transparente y a la doble perforación en el estuche de madera, e incluye un libreto negro con las letras y los créditos en tinta negra. Por otra parte, Gigante se edita en formato de doble LP, con un elegante gatefold negro que alberga los dos vinilos de 180 gr. y mantiene en su portada el concepto de foco metafórico sobre la imagen de Leiva, incluyendo el tracklist en inyección de tinta negra sobre el papel del mismo color y los créditos y letras impresos en negro en sus respectivas fundas.

Tour Gigante 2025
Tras la publicación del disco Leiva arranca a finales de mayo el Tour Gigante 2025, con 30 fechas en España, a las que se suman dos importantes citas en Argentina (Estadio Obras, Buenos Aires, 29/11/25) y México (Auditorio Nacional, CDMX, 16/01/26). Las entradas están centralizadas en la web leivaentradas.com y, por seguridad y comodidad para los compradores, siguen un sistema de venta nominativa, limitada y sin opción de descarga inmediata. Entre tanto, queda el deleite de escuchar en su totalidad Gigante, situándonos ante un artista en pleno dominio de su capacidad expresiva y su volcado de sentimientos, henchido de genialidad, que transpira rock, pasión y maestría a borbotones.
Tracklist GIGANTE
1. Gigante
2. Bajo presión
3. Ángulo muerto
4. Ácido
5. Caída libre(feat. Robe)
6. El polvo de los días raros
7. Leivinha
8. Nueva misión
9. Cometas y estrellas
10. Shock y adrenalina
11. Cuarenta mil
12. Barrio
13. Cortar por la línea de puntos
14. Nevermind
Escucha todos los adelantos de Gigante
